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Cuatro maillots, cuatro mercados, cuatro lógicas de apuesta distintas
En el Tour de Francia no hay un solo ganador: hay cuatro. El maillot amarillo corona al mejor corredor de la general. El verde premia al mejor sprinter y corredor consistente en llegadas. El de lunares rojos va al mejor escalador. El blanco es para el mejor menor de 25 años. Cada maillot tiene su propia clasificación, sus propios favoritos y sus propias cuotas. Y cada uno ofrece una lógica de apuesta completamente diferente.
Descubrí el potencial de los maillots secundarios casi por accidente. Estaba analizando cuotas del Tour y vi que el mercado de maillot verde tenía cuotas mucho menos ajustadas que el de la general. El favorito cotizaba a 2.50, pero mi análisis sugería que otro corredor tenía más opciones de las que la cuota reflejaba. Aposté, gané, y desde entonces los maillots secundarios son una parte fija de mi estrategia para el Tour.
El Tour de Francia atrae a unos 12 millones de espectadores presenciales cada año y genera una audiencia televisiva global acumulada de 3.500 millones. Con ese nivel de seguimiento, los operadores ofrecen mercados para los cuatro maillots. Pero la atención del público y de los apostadores se concentra en el amarillo, dejando los otros tres mercados con cuotas menos eficientes.
Maillot amarillo: el mercado principal del Tour
El maillot amarillo es la clasificación general: la suma de los tiempos de todas las etapas. Es el mercado con más volumen de apuestas y, por tanto, con cuotas más ajustadas. El Tour de Francia concentra el 60% del volumen total de apuestas en ciclismo a nivel mundial, y la mayor parte de ese dinero va al mercado de maillot amarillo.
Las cuotas antepost del amarillo se abren meses antes del inicio del Tour y se van ajustando a medida que se acerca la carrera. El favorito suele cotizar entre 2.50 y 4.00, con dos o tres candidatos más entre 5.00 y 10.00. Las cuotas largas, por encima de 20.00, corresponden a outsiders que necesitarían un Tour excepcional para ganar.
Mi enfoque en el mercado del amarillo: si no encuentro valor claro en los tres primeros favoritos, no apuesto. Las cuotas del amarillo están tan analizadas que encontrar desajustes es más difícil que en los maillots secundarios. Prefiero invertir mi tiempo de análisis donde el retorno potencial es mayor.
Maillot verde: apostar a la clasificación por puntos
El maillot verde se otorga al corredor con más puntos acumulados en las llegadas de etapa y en sprints intermedios. No es exclusivamente un premio para sprinters: corredores todoterreno que terminan consistentemente entre los primeros en etapas de diferentes perfiles también acumulan puntos significativos.
El mercado del verde tiene una particularidad que lo hace interesante para apostar: suele haber un favorito dominante que cotiza a cuotas muy cortas – entre 1.50 y 2.50 – y el resto del campo a cuotas largas. Eso ocurre porque el ciclismo moderno ha producido sprinters tan dominantes que ganan la mayoría de los sprints masivos. Pero el maillot verde no se gana solo con sprints: la regularidad en todas las etapas importa mucho.
He encontrado valor en corredores todoterreno que no ganan sprints masivos pero terminan entre los 5-10 primeros en montaña, llano y contrarreloj. Su acumulación constante de puntos puede superar a un sprinter que abandona antes de la tercera semana o que no puntúa en las etapas de montaña. Las cuotas de estos corredores suelen estar entre 8.00 y 15.00, un rango donde hay espacio para el valor.
Maillot de montaña: cuotas y dinámicas del rey de la montaña
El maillot de lunares rojos premia al corredor con más puntos en los puertos. La dinámica de este mercado ha cambiado en los últimos años. Antes, el maillot de montaña lo ganaba un escalador puro que acumulaba puntos pasando primero por todos los puertos. Ahora, con frecuencia lo gana un corredor de escapadas que pasa primero por los puertos de categorías menores sin competir por la general. El Tour de Francia 2026 partirá desde Barcelona el 4 de julio, y la configuración del recorrido determinará si el maillot de montaña lo disputarán los candidatos a la general o los especialistas en escapadas.
Para apostar al maillot de montaña, necesitas analizar el recorrido completo del Tour: cuántos puertos hay, de qué categoría son y en qué etapas se concentran. Si hay muchos puertos de segunda y tercera categoría repartidos por etapas de transición, un corredor de escapadas tiene ventaja. Si los puntos se concentran en las etapas de alta montaña con finales en alto, el candidato a la general que además sea un escalador puro tiene más opciones.
Maillot blanco: la apuesta al mejor joven
El maillot blanco va al mejor corredor menor de 25 años en la clasificación general. Es el mercado más pequeño de los cuatro y, por eso, el que menos atención recibe de los operadores.
La dinámica del blanco es especial: en los últimos años, varios ganadores del Tour han sido menores de 25, lo que significa que el maillot blanco y el amarillo han ido al mismo corredor. Cuando eso ocurre, apostar al blanco no tiene sentido por separado. Pero cuando el favorito del Tour es un corredor veterano y hay dos o tres jóvenes aspirando al top 10, el mercado del blanco cobra vida propia.
Mi estrategia es esperar a ver las cuotas y evaluar si algún joven candidato tiene una cuota mejor en el mercado del blanco que la que le corresponde por su posición probable en la general. A veces, un corredor que va a terminar quinto o sexto en la general es el favorito absoluto para el blanco, y la cuota del blanco está más ajustada que la del top 5 general. En esos casos, la apuesta directa a la general puede ser más rentable que la del maillot.
Preguntas frecuentes
Las preguntas sobre maillots suelen centrarse en la estrategia de cada clasificación.